Interinos y opositores se vuelven a ver enfrentados por el proceso de selección en Educación



Sorprende que siempre que surge este debate, parezca que se trata de un antagonismo entre interinos y opositores, cuando realmente ellos son lo mismo ya que optan al mismo puesto de trabajo. Lejos de crear una división absurda que no soluciona el problema y desvía la atención de la responsabilidad política, sería bueno centrarse en por qué se da el conflicto y cómo es la ley por la que se regula la obtención de plazas en Educación.
El sistema de evaluación al aspirante a lograr la plaza en Educación.
El procedimiento de acceso al cuerpo de maestro cuenta tanto con la fase de oposición como con la fase de concurso. La oposición consta de un primer examen escrito, con dos partes (desarrollar un tema teórico y resolver un caso práctico), así como un segundo examen consistente en defender ante el tribunal la “programación didáctica” elaborada de manera inédita y personal, y entregada antes de los exámenes. Por otro lado queda la fase de concurso, donde los candidatos presentan los méritos relativos a experiencia docente, formación académica, formación continua y publicaciones y que se barema según los criterios establecidos en la convocatoria. La fase de oposición supone dos tercios de la nota global, y la fase de concurso (méritos), un tercio. 
Helena Talavera: Dos 10 que no llenaron una plaza
La historia de Helena Talavera es, por asombrosa, una caricatura de nuestro tiempo, en el que la juventud mejor preparada de la historia de España es la que sufre las peores condiciones para acceder a un puesto de trabajo. En una entrevista concedida a Canarias Ahora, Helena explica qué le ha sucedido y cuáles son sus próximos proyectos tras quedarse a las puertas de una plaza en Educación, a pesar de haber obtenido la máxima nota en las dos pruebas de la fase de oposición.
Ha sacado la máxima nota en las dos fases de oposición y aún así no has obtenido una plaza como funcionaria ¿Por qué ha sucedido esto? 
A pesar de haber sacado un diez en cada una de las pruebas; la baja puntuación en la fase de concurso (3,58), determinó que la nota global bajara sustancialmente, quedando finalmente una puntuación de 7,85. De este modo, pasé de ser la primera de mi tribunal durante  la fase de oposición, a quedarme en el puesto número 8 tras la fase de concurso. Como las plazas totales se reparten por tribunales, quedando a cada tribunal 3 o 4 plazas, en función del número de aspirantes por tribunal, no conseguí una de las tres plazas que se ofertaban en el mío.
¿Es su caso inédito?
Creo que no pues esta situación se viene repitiendo en las distintas convocatorias al cuerpo de maestros de los últimos años; aspirantes con muy buena nota en la oposición pero con pocos méritos, que no consiguen plaza y se quedan por detrás de aspirantes con notas bastante más bajas pero con mayor puntuación en los méritos requeridos por la convocatoria. En el caso de la convocatoria de este año, es cierto que fui la aspirante de mi especialidad (educación Infantil) con la máxima puntuación en el territorio canario, pero no podría asegurar que esto no haya pasado en otras convocatorias, aunque no tengo constancia de ello.
 ¿Opina que el sistema es injusto?
Considero que el proceso de incorporación de funcionarios al cuerpo de maestros es injusto y no asegura que obtenga plaza el profesional más preparado. El aspecto que me parece que atiende menos a este objetivo, es la fase de concurso. La consejería de educación establece una serie de méritos baremables que, bajo mi punto de vista, son muy limitados y no tiene en cuenta  tanto experiencia como formación en la línea de la innovación y la calidad educativa, por el hecho de no estar ofrecida o validada por la consejería, la universidad o el ministerio.
¿Qué experiencia aportó usted para la fase de concurso de méritos?
En mi caso concreto, incluso cursos que el ministerio solo me certificaba en su momento si era trabajadora del sistema público y como no lo era no me lo acreditaron, y que por tanto no me lo tuvieron en cuenta a pesar de presentarlo como mérito. Una clara desigualdad de condiciones sin ningún fundamento lógico. Yo aporté la experiencia profesional de mis últimos 7 años, toda ella en el ámbito de la educación, tanto en escuelas privadas y concertadas como en asociaciones y ONGs. Mucha de esta experiencia no la tuvieron en cuenta por no entrar dentro de lo establecido en la convocatoria. 

"si la educación no es importante en la práctica  nadie se va a complicar diseñando un proceso de selección de personal que atienda a las verdaderas necesidades y expectativas de calidad de la educación, y que asegure que el personal docente que accede y el que ya está dentro cumpla con unas exigencias profesionales y de formación continua adecuadas".

¿Cree usted que los nuevos aspirantes están en clara desventaja dentro del sistema de selección?
Por un lado, debemos tener en cuenta que la convocatoria está abierta a todo aquel que teniendo la titulación pertinente quiera presentarse, independientemente de si ya forma parte del sistema público de educación o no. Esto conlleva que haya interinos y sustitutos que se presenten (ya que además deben hacerlo si quieren conservar su plaza en la lista de sustitutos e interinos), que lleven muchos años trabajando, y que por ello, su puntuación de experiencia docente previa sea mucho más alta que aquellos que pudiendo llevar los mismos años de experiencia docente, pero en  escuelas privadas o concertadas, acumulen solo la mitad de puntos. ¿No es paradójico que se valore con tan alta puntuación el trabajo en un sistema público que en todos los estudios y pruebas queda por debajo de la media, en niveles preocupantes y en cambio el trabajo realizado en escuelas del ámbito privado, escuelas de innovación pedagógica, ni siquiera sea valorado?
¿Por qué cree que ningún grupo político se atreve a solucionar los problemas derivados del concurso de las plazas?
Fundamentalmente, porque la educación no es una prioridad para los políticos. Si la innovación educativa fuera una prioridad, entonces las políticas educativas destinarían las partidas económicas  verdaderamente necesarias en personal y formación que dotara al sistema de calidad, que a su vez es necesaria e indispensable para la mejora de nuestra sociedad. Pero no es así. En la medida que la educación no sea una prioridad, continuaremos con las distintas problemáticas sociales, económicas y culturales que hasta ahora. Y por tanto, si la educación no es importante en la práctica (en el “postureo” y de cara a la galería claro que sí), nadie se va a complicar diseñando un proceso de selección de personal que atienda a las verdaderas necesidades y expectativas de calidad de la educación, y que asegure que el personal docente que accede y el que ya está dentro cumpla con unas exigencias profesionales y de formación continua adecuadas.
¿Qué proyecto profesional tiene ahora?
Actualmente estoy trabajando en una escuela infantil (de 0-3) privada. Continuaré en ella, y paralelamente seguiré formándome, aunque no es fácil ya que la mayoría de las formaciones en las que estoy interesada son fuera de las islas y tienen un coste elevado, que actualmente no podría asumir. Una de las motivaciones que me hacía estudiar para obtener una plaza en el sistema público era precisamente poder costearme estas formaciones.
¿Ha cambiado su vida por la repercusión de su caso en la prensa?
 No. Aun espero la llamada de la Consejería... (ríe).
¿Qué sueños tiene a nivel profesional en relación a la docencia alternativa?
Un sueño, o tal vez una utopía que me da fuerzas para seguir, es que la educación alternativa deje de ser tal, porque forme parte del sistema público. Que cualquier niño o niña, independientemente de su condición social, económica o cultural, reciba una educación de calidad, centrada en sus necesidades e intereses y respetando su desarrollo evolutivo y personal. Es decir, que aquello por lo que abogan las distintas experiencias “alternativas”, deje de pertenecer a un reducido grupo de la sociedad.  Que el profesorado tomemos conciencia a través de las políticas educativas de la gran responsabilidad que tenemos con la infancia y con la sociedad en general, desarrollando nuestra labor a través de modelos innovadores y de calidad, que ya existen y que funcionan muy bien en otras partes del mundo.También sueño con seguir formándome y que esta formación me permita ampliar conocimientos y experiencias, aunque el papelito que me den, no sea válido para obtener una plaza de maestra.
ANPE: "Planteamos diferentes alternativas, tanto para el sistema de oposición como para el sistema de listas"
Pedro Crespo, presidente de ANPE Sindicato Independiente, se posiciona por no centrar el problema en un conflicto entre interinos y nuevos aspirantes sino por ir a una de las principales causas del problema: la insuficiente oferta de plazas que en Educación".
¿Cual es el germen de este debate por el que cada cierto tiempo se ven enfrentados interinos y nuevos aspirantes?
En primer lugar, no se realiza una oferta suficiente de plazas de oposición.  Yo creo que de ahí parte gran parte del problema. Cada año se jubilan entre 700 y 800 profesores y en la relación entre el número de profesores y de alumnos en los centros educativos canarios, la ratio, estamos casi a la cola de España.
En ese sentido tendría que existir una oferta mucho más amplia de plazas de oposición, aumentar las plantillas y por tanto crear más plazas disponibles. Este año se ha podido ofertar el 50% de las plazas de los profesores que se jubilaron en 2014, pero es que el año pasado solamente se podían ofertar oposiciones al 10% por una restricción que se impuso a nivel nacional que no tenía ningún sentido. Hace unos días, en los presupuestos para el curso que viene, por fin, a nivel nacional se ha quitado esa restricción. De modo que se podrán ofertar el 100% de la tasa de reposición, es decir, todas las plazas de los profesores que se han jubilado.
¿Qué demandan ambas partes, tanto interinos como opositores?
Los interinos quieren que se les reconozca su experiencia como sucede en cualquier empresa, ya que cuando se quedan fuera del sistema, sobre todo por motivos de edad, les es muy difícil conseguir empleo. Por otro lado, una opositora que es capaz de sacar una muy buena nota en la oposición (como es el caso de la compañera Helena), también debe verse favorecida en la medida de lo posible para obtener una plaza.

No podemos plantear que profesores interinos que llevan diez, quince, hasta veinte años y veinticinco años trabajando, por un sistema de oposición, se queden sin trabajo".

¿Qué propuesta quiere plantear ANPE para paliar este conflicto?
En primer lugar, debemos aguardar para ver cómo se concretan los propósitos del nuevo equipo del MECD para diseñar un nuevo modelo de procedimiento selectivo parecido al de los MIR, como ya han anunciado. A día de hoy no nos atrevemos a pronunciarnos hasta analizar los documentos que se presenten, ya que, a priori, este nuevo sistema puede tener ventajas e inconvenientes, que convendría sopesar con calma para no equivocarnos. Por otra parte, hemos solicitado una entrevista con la nueva Consejera de Educación del Gobierno de Canarias, Soledad Monzón, a quien ya le hemos ofrecido toda nuestra colaboración, y vamos a plantearle seriamente una modificación en profundidad del actual sistema de configuración de las listas de interinos, para que, con el actual Decreto en la mano, se pueda considerar por un lado la actuación ante el tribunal de oposición y, por otro lado, la experiencia docente acumulada junto con dos nuevos méritos: la formación permanante y la valoración de la práctica docente en el aula.  Se trataría de que el opositor pueda optar por cualquiera de estas dos vías para integrarse en las listas, de forma que, con este planteamiento, sí que el sistema podría ser un poco más justo, teniendo en cuenta que la injusticia siempre existirá en estos procesos: siempre se va a quedar gente fuera, porque siempre se ofertarán menos plazas que el número de aspirantes que se van a presentar.
¿No se trata entonces de fijar la atención en un conflicto entre interinos y opositores sino mejorar el sistema de selección?
ANPE no plantea que, independientemente del tiempo trabajado, tengan que ser todos los interinos los que saquen la plaza de oposición, pero tampoco podemos irnos al otro lado, es decir, no se puede plantear que, por un sistema de oposición, profesores interinos que llevan diez, quince, hasta veinte años y veinticinco años trabajando se queden sin empleo ni futuro profesional. Eso nosotros no podemos plantearlo al igual que nos oponemos a que un opositor que haya aprobado dos, tres y, en algunas ocasiones, hasta cuatro veces una fase de oposición no pueda obtener una plaza ni acceder al sistema de acceso a la lista de interinos por no quedar bien situado. 

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